Planificar bien el salto al ecommerce

¿El comercio electrónico es una realidad que nos acompaña a diario. Compramos viajes online, contratamos seguros de hogar, usamos comparadores online antes de contratar el seguro de nuestro coche... el negocio online mueve cada vez más dinero.

Desde transacciones pequeñas como sacar la entrada del cine, hasta solicitar una hipoteca. El ecommerce abarca un enorme abanico de posibilidades. Y cuantos más años pasan, más acostumbradas están las personas a realizar sus comprar en la red.

Los jóvenes son nativos digitales y son quienes con más frecuencia confían en internet a la hora de hacer sus compras. Además, en internet no sólo se hace la transacción. Numerosos estudios confirman que ya no nos dejamos influenciar tanto por la publicidad convencional o los consejos de los amigos a la hora de comprar un producto. La decisión de compra la realizamos basandonos en los comentarios y opiniones que leemos en internet.

Además, el ecommerce es cómodo y en general algo más barato que el comercio tradicional. No tenemos que preocuparnos por si la tienda física de nuestra ciudad tendrá el producto en stock. Hacemos el pedido online y así no perdemos tiempo. ¿A quién no le ha ocurrido que ha ido a comprar un producto a su tienda de siempre y no estaba disponible? Bien, con el medio online ese problema no exíste. Ahorramos tiempo.

Otra peculiaridad del medio es que comparar precios entre diferentes ecommerce es realmente sencillo. Incluso hay negocios online que basan su servicio en servir de comparadores de precios. Recopilan los precios de diferentes tiendas online, y así el usuario no tiene ni que molestarse en ir tienda por tienda buscando el mejor precio. Lógicamente, el intermediario (el comparador) suele llevarse una comisión de dicha transacción.

¿Qué opciones tiene un comercio físico pequeño frente a tal nivel de competencia? Francamente, muy pocas. Muchas pymes se lanzan al mundo digital, crean su propio ecommerce e intentan competir online con los grandes comercios. Esta estratégia tiene varias debilidades. Por una parte es complicado crear o gestionar correctamente una tienda online.

Dar el salto a las nuevas tecnologías supone contar con todo un equipo de profesionales expertos en su sector. Y eso no es barato. El salario de un programador Ruby on Rails en España ronda los 30.000 euros. Y eso es sólo un profesional. Para mantener un negocio online es necesario contar con programadores, expertos en marketing digital, mantenerse al corriente de la legislación para negocios online, etc.

Para los minoristas es especialmente complicado. A priori no aportan demasiado valor al producto. Son meros intermediarios entre los mayoristas y el cliente final. Y en ese punto del negocio es imprescindible tener cierto margen de beneficio sobre cada venta, y un volumen de ventas importante.

La tarea de competir con gigantes del ecommerce como Amazon, Alibaba o Latiendaencasa se antoja muy complicada. Tanto por el ajustadísimo margen de beneficios, como por la complejidad que supone montar un negocio online.

Que una Pyme tradicional se anime a saltar al sector digital es digno de admiración. Pero hay que tener bien claro desde el inicio que es un sector diferente, donde hay una gran competencia. No se trata simplemente de crear un comercio electrónico. Hacen falta recursos, inversión, personal cualificado y una estratégia muy clara para tener ciertas garantías de éxito con nuestro negocio.

La venta en internet es muy diferente al comercio tradicional. De ahí que a las Pyme les cuesta adaptarse al nuevo medio. Ni si mentalidad, ni el personal que compone la empresa suelen ser los adecuados para el nuevo medio de venta.

Para una Pyme es especialmente complicado, ya que deberá contratar nuevo personal. Los empleados actuales no son especialistas de internet. Y si quieres vender en internet es imprescindible contar con un equipo con conocimientos muy altos en este sector.